Cómo sobrevivir el día de Acción de Gracias en armonía-SliderPhoto

Cómo sobrevivir el día de Acción de Gracias en armonía-SliderPhoto

El día de Acción de Gracias o Thanksgiving está pensado para pasar tiempo en familia. Es una de las pocas festividades que no tiene un sentido comercial, no hay que ir de shopping ni hacer regalos. Todo gira en torno a estar juntos. Y esto debiera ser algo positivo para una familia, sin embargo, cuando saco el tema del día de Acción de Gracias a colación en una conversación, demasiado a menudo recibo comentarios como: “Bueno, por cuatro días se puede aguantar” o “¡Ay! Laura, mi familia es TAN disfuncional…” Al final resulta que se trata de sobrevivir a esos días en vez de disfrutarlos.

Lo primero que tengo que decir es que “familia disfuncional” es la nueva normalidad. Todas las familias tienen sus problemas, y en esta era de divorcio y segundo o tercer  casamiento (o más), en las familias hay nuevos miembros como ex-suegras, madrastras, ex-maridos, hijastros, hijastras y otros lazos familiares que no eran nada comunes hace sólo dos generaciones. ¡Como si fuera poco con los familiares inmediatos para tener un gran dolor de cabeza en las fiestas familiares!

LAS RAZONES DETRÁS DE LAS PELEAS DEL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS
Nuestras relaciones intrafamiliares no cambian mucho aunque pasen los años. Incluso, cuando ya somos adultos, nuestros padres nos siguen viendo como niños pequeños y nuestros hermanos nos siguen viendo en los mismos roles que teníamos cuando éramos pequeños. Añade un poco de alcohol al asunto y, voilá. se pasa de compartir unas risas a una enorme pelea en unas horas. Eso sin mencionar las perlitas que tu abuela o tu suegra han guardado para dispararte en mitad de la celebración: “¿Estás más rellenita desde que te vi la última vez? “ (Estás gorda), “¿Estás durmiendo bien?” (Te ves espantosa), “¿Cómo era ese trabajo que haces?” (Tienes un empleo que es un asco).

Lo bueno es que hay maneras de navegar estos días de forma segura. Si cambias tu actitud, la gente cambiará la forma en que interactúa contigo. A mí me ha funcionado, y puede funcionarte a ti también.

GUÍA DE SUPERVIVENCIA PARA EL DÍA DE ACCIÓN DE GRACIAS

  • Mantén el nivel de la conversación en algo superficial. Evita temas que sabes que son problemáticos.

  • Intenta tener una buena actitud, elogia a tus seres queridos, no hay nada que funcione mejor que halagar el ego del otro.

  • Sonríe, no permitas que los sarcasmos e ironías te hagan mella. Si necesitas aire, vete a dar una vuelta, a buscar algo al coche, escóndete un rato en el baño, respira hondo y retoma el control de la situación. Vuelve a la mesa y sigue como si nada.

  • Concéntrate en esto: son tu familia, algún día no estarán y los vas a echar de menos. Eso hace que todo se vea desde otra perspectiva. Y si no, siempre puedes usar mentalmente un cliché: “Podría ser peor”.

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  • Propón un juego no competitivo y ameno para todos que mantenga la familia fuera del riesgo de discusiones.

  • Evita involucrarte en discusiones que estén manteniendo otros familiares.

  • Ten en mente que esta es una oportunidad para agradecer las cosas buenas que tienes, incluida tu familia.

  • Recuerda esto: disfuncional es la norma hoy en día. Disfruta lo que tiene de diferente tu familia, quizá algún día escribas un libro sobre esto.

  • Trata de actuar como el adulto que eres hot y no vuelvas a la adolescente que fuiste. Evita traer conflictos que tenías con tus padres y hermanos. Hablen del futuro y no del pasado.

  • ¡No bebas demasiado!  Esto solo te haría más vulnerable a los comentarios negativos. El alcohol puede anestesiarte… pero también te puede volver más agresiva.

  • Evita a las personas problemáticas. No te sientes al lado de tu suegra si te saca de quicio. Si terminas a su lado, asegúrate de que el otro comensal que tienes a tu lado es lo suficientemente amigable como para poder tener una conversación agradable.

  • ¡Llega elegantemente tarde, y vete temprano!  Si el día de Acción de Gracias te estresa, hazlo cortito.

Yo disfruto de mi familia, que es “actualmente normal”. Y aunque las cosas no siempre nos han ido bien, vuelvo siempre a celebrar el día de Acción de Gracias con ellos porque los amo y y los necesito. Son parte de mí. Cuando necesito una pausa para respirar de tanta familia, me tomo un momento, salgo de la habitación, respiro profundo y vuelvo renovada para una nueva ración de reunión familiar y pavo.

¡Feliz día de Acción de Gracias!