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La temporada de gripa esta a todo lo que da, así que hemos  buscando refuerzos  naturales para mejorar el sistema inmunológico y mantener a las enfermedades alejadas.  Cada año hay un nuevo suplemento que garantiza acortar los resfriados o prevenir la enfermedad por completo. Tristemente, la mayoría de estos resultan ser placebos. Ahora, es importante saber qué es tu sistema inmunológico. EL Instituto Nacional de la Salud (NIH, por sus siglas en inglés) dice: “Una respuesta inmune se divide generalmente en la inmunidad innata y adaptativa . La inmunidad innata se produce inmediatamente.; al circular, las células innatas reconocen un problema. La inmunidad adaptativa ocurre más tarde, ya que se basa en la coordinación y la expansión de las células inmunitarias adaptativas específicas. La memoria inmune sigue la respuesta adaptativa, cuando las células maduras de adaptación especifican muy bien el patógeno original y se conservan para su uso posterior.”

La clave para mantener  tu sistema inmunológico a todo lo que da, es que mantengas un estilo de vida saludable todo el año. Sin embargo, hay algunos refuerzos naturales para esos momentos en los que estás expuesta a más gérmenes de lo normal.

El primer paso para saber cómo aumentar tu sistema inmunológico es saber qué evitar.  Esto va sin mencionar que no debes fumar o pasar tiempo encerrada con humo de segunda mano. También es inteligente evitar el alcohol— está bien tomar un coctel debes en cuando, solo no te excedas. Si necesitas otra razón para disminuir el consumo de azúcar, el azúcar en dos refrescos de 12 onzas puede inhibir la capacidad de los glóbulos blancos para atacar a las bacterias.

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El abuso en el uso de antibióticos es otro gran contribuidor a disminuir la función inmune así como la resistencia a las cepas de bacterias. El CDC insiste en la importancia de tomar los antibióticos según las indicaciones y sólo tomarlos si tu médico dice que son necesarios. Saltarte dosis, no terminar el tratamiento completo y tomar antibióticos que fueron prescritos para alguien más hace que sea más difícil para ti combatir las infecciones y existe un riesgo real que en algún punto los antibióticos no funcionarán. Una de las creencias más erróneas que la gente tiene es que creen que los antibióticos pelean contra cualquier tipo de enfermedad. Los antibióticos no combaten a los virus u hongos en absoluto, sólo funcionan en enfermedades bacterianas. No curan los resfriados, gripe, tos, sinusitis y dolores de garganta que no sean por estreptococo.

Hay muchos cambios de estilo de vida que puedes hacer para mantener tu sistema inmunológico en la mejor forma posible. El descanso es esencial para tu salud física y mental; si no das a tu cuerpo el tiempo necesario para recargarse no serás capaz de pensar o combatir enfermedades. Tener frío no es excusa para saltarse el gimnasio (¡sólo asegúrese de limpiar tus máquinas!) siempre y cuando no te excedas. Los entrenamientos regulares mantienen tu sistema inmunológico en forma y cuando estás enferma, el ejercicio moderado en realidad puede aumentar tu capacidad para combatir las infecciones y ayudar a eliminar las toxinas. Otra excelente manera de mantener todo fluyendo es beber mucha agua, ya que te ayuda a producir la linfa, que es esencial para la desintoxicación y movimiento de las células blancas en la sangre.

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Si tienes una dieta saludable y balanceada que incluya muchas frutas y verduras, puede que  no tengas que tomar un suplemento. El selenio, que se encuentra en el ajo, el brócoli y el atún, estimula al sistema inmunológico e incluso puede ayudar a combatir algunos tipos de cáncer. La vitamina A es otro factor importante en la lucha contra la enfermedad y es bueno para la piel que es la primera línea de defensa contra los gérmenes. Asegúrate de incluir un montón de alimentos de color naranja como zanahorias, batatas y el melón en tu dieta. Los plátanos, las lentejas, los garbanzos y las verduras de hoja verde son ricas en vitaminas del grupo B. La vitamina E se puede encontrar en los frutos secos, espinacas y brócoli. Todas sabemos que la vitamina C y zinc ayudan a prevenir y acortar los resfriados. Las carnes magras, yogur, huevos y frijoles son buenas fuentes de zinc. Las frutas cítricas, verduras de hoja verde y la papaya se cargan con vitamina C. Las investigaciones también han demostrado que la vitamina D juega un papel importante en la función inmune. Este es el único nutriente que puede que no obtengas lo suficiente de los alimentos y la luz solar es escasa en el invierno por lo que debes de hablar con tu médico acerca de si debes tomar un suplemento.

Hemos oído mucho acerca de los probióticos y cómo ayudan a la digestión. Lo que puede que no sepas es que los intestinos tienen más células inmunes que cualquier otra parte de su cuerpo. Mantener  un equilibrio adecuado entre bacterias buenas y malas en tu intestino mantiene a todo tu sistema inmunológico funcionando sin problema alguno. El yogur con cultivos activos o vivos es la mejor fuente de probióticos, ya que muchos suplementos no están regulados.

Otros alimentos que pueden ayudar a mantenerte saludable son el aceite de orégano, champiñones shiitake y el té verde. Si sientes que un resfriado o una gripe que se aproximan, la sopa de pollo realmente hace que te sientas mejor (contiene carnosina, que ayuda a combatir las infecciones). Por último, más vale prevenir que lamentar, lavarse las manos frecuentemente es la mejor manera de evitar recoger gérmenes .